¿Qué se pregunta ZP?

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Algunos, como Nicolás Sarkozy, tienen una inteligencia natural para salir airosos de cualquier situación, otros como nuestro presidente siempre parecen estar preguntándose cómo no parecer estar perdidos. Centrada toda la atención de la visita del presidente francés a España en la  1ª Dama Carla Bruni y su más que fotografiado encuentro con nuestra Princesa Letizia. El sublime abogado francés tuvo un encuentro con el Rey y Zapatero del que cómo mínimo podemos decir que salió airoso, más aún, si tenemos en cuenta  el apoyo que está brindando a España para que forme parte de la próxima reunión del G-20. No obstante, el objetivo de este encuentro fue  la firma de un acuerdo sobre seguridad interior que tiene su importancia por dos asuntos trascendentes que se firmarán hoy. El primero de ellos es la lucha contra el terrorismo, lo que en palabras de Sarkozy, “se aceleró bajo el mandato de Aznar y se intensificará con este acuerdo”. El segundo, consiste en  intensificar los controles entre las fronteras francesas y españolas. Por un lado, esta es una de las maneras más efectivas de luchar contra ETA,  pero además,  lo que el francés persigue con ello es evitar el paso de ilegales desde España hacia Francia, un problema que indirectamente está intensificando la delincuencia. ZP más contento que unas castañuelas lo recibió en su palacio con las manos abiertas creyendo que el problema del terrorismo estará solventado en un abrir y cerrar de ojos.

El presidente de Francia anda sobrado de recursos dialécticos y por ello supo lidiar con una situación que a primera vista no parecía muy de su lado. Hace no más de un par de semanas pronunció unas desafortunadas y polémicas declaraciones sobre Zapatero y otros mandatarios de la UE. En ellas, tildó de “tonto incapaz de enfrentarse a la crisis que estamos viviendo” a nuestro super presidente, ya somos dos los que lo pensamos. No obstante, en tierra española recurrió a la historia pasada y presente de nuestros dos países y se refirió a la relación entre ambos como “fraternal”, una lección de diplomacia y saber estar de la que nuestro presidente podría aprender. De aquellas declaraciones pasadas Zapatero no ha demostrado ningún rencor, pese a que nuestro presidente salió cual marioneta boba. Quizás, la razón de esas declaraciones sea que Sarkozy entiende que el estado debe dirigirse como si fuese una gran empresa, que se debe mirar por la eficiencia y por la eficacia, y que se debe anteponer el bien nacional ante lo supranacional. Sin duda, un objetivo y una visión muy diferente a la de nuestro Presidente de León, quien sin conocimientos en economía y como garante de la alianza de civilizaciones ha pasado a liderar el gobierno del ¿quién sabe cómo?

Quién sabe cómo vamos a salir de esta crisis, quién sabe cómo vamos a inyectar dinero en la economía, quién sabe cómo va a descender la tasa de paro de nuestro país que  ya ha llegado a los 4 millones y   se vaticina llegue a los 5 el próximo trimestre, siendo ya la más alta de Europa. Quién sabe cómo vamos a abaratar el precio de nuestra mano de obra que se encuentra entre las más caras del mundo. Pues de lo contrario, nos vamos a convertir en un país incompetente de la noche a la mañana. Quién sabe cómo vamos a invertir nuestra balanza de pagos y aumentar nuestras exportaciones, quién sabe qué va a pasar con las constructoras y los constructores, los corruptos, los chorizos, los politiquillos caciques que hacen de su pueblo, ciudad o villa un feudo. Quién sabe cuando se acabará esta crisis, quién sabe cuando lloverá oro del cielo. Triste realidad a la que hacemos frente. Todo esto y poco más Se pregunta nuestro presidente.

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