Crónica de la ola verde iraní

Siguiendo la tradición de otros corresponsales como Ryszard Kapucinsky, quien narró la realidad iraní en su libro El Sha, el periodista mexicano Témoris Grecko se embarca en un profundo e intenso viaje por el  Irán contemporáneo, el Irán heredado de la revolución islámica de 1979. Un país que parece haber retrocedido en el tiempo y en donde el líder supremo, el ayatolá Jamenei, es definido por la Constitución como el representante de Dios en la tierra.

La Ola Verde es una crónica de la revolución espontánea surgida tras las elecciones presidenciales de junio de 2009. El periodista mexicano llegó al país de Persépolis semanas antes de que tuviesen lugar los comicios y escapó al control del régimen de los ayatolás porque se coló con un visado de turista, gracias a ello, fue capaz de recoger los testimonios de un pueblo oprimido y una sociedad polarizada entre el progreso y las tradiciones islámicas. En palabras del propio Grecko, en Irán pueden vislumbrarse dos almas paralelas “una es moderna, globalizada y liberal; la otra es religiosa, nacionalista y conservadora”.

Ya desde meses antes de las elecciones la marea verde opositora, cuyo líder era el progresista Mir-Hossein Mousaví, comenzó una campaña electoral que según iban pasando los días  ganaba más adeptos en todas las regiones del país. Como explica el mexicano, los vídeos en YouTube, los twits en Twitter, las páginas de apoyo en Facebook, los blogs y otras herramientas de internet formaron el armamento electrónico que una parte del pueblo iraní empleó para organizarse y llevar a cabo su lucha por las libertades individuales y los derechos de la mujer.

Del lado de Mousavi, estaba la mayoría del electorado femenino y las nuevas generaciones de jóvenes iraníes. Recordemos que en el régimen teocrático iraní más de la mitad de los iraníes tiene menos de treinta años. Curiosa conjunción: un régimen anclado en el pasado en donde la mayor parte de la población es joven y utiliza las nuevas tecnologías.

Tal vez por estas razones las elecciones presidenciales de la República de Irán fueron un fraude. Como explica el autor con una narración tensa, viva y cargada de emoción, el Consejo de Guardianes, cuyos integrantes le deben su trabajo al líder supremo, conforma el Comité Central de Elecciones y se encarga de hacer el recuento de votos y de resolver cualquier disconformidad en torno a los resultados de los comicios. En estas elecciones se llevó a cabo el recuento más rápido de la historia de Irán, apenas unas horas.  Con la curiosa coincidencia de que también fueron las elecciones en donde hubo mayor participación, lo que inicialmente debería haber sido favorable a la oposición. No obstante, el Gobierno tardó seis días en dar un escrutinio detallado de los resultados población por población y los candidatos a la presidencia jamás tuvieron derecho a recibir ningún documento que les permitiera contrastar o confirmar los datos oficiales. De hecho, todos los candidatos declarados perdedores impugnaron el proceso, aunque sin ningún tipo de esperanza, pues también el poder judicial está controlado por el líder supremo.

En los días posteriores al fraude electoral Jamenei afirmó que la mano de Dios había estado tras los resultados de las elecciones, y el gobierno de Ajmadineyad, decidió interrumpir las comunicaciones casi de forma total. Ningún tipo de información salió ni entró  en el país sin haber pasado antes por el filtro del Gobierno o del aparato estatal de propaganda. De esta manera intentaban acallar las quejas y las manifestaciones de la población. La respuesta de los simpatizantes de Mousavi fue una convocatoria masiva de manifestaciones por todo el país, probablemente las mayores después de la revolución de 1979. Por su parte, el Gobierno envió al ejército de la Guardia Revolucionaria contra el pueblo. Grecko explica que mientras los iraníes habían decidido hacer manifestaciones pacíficas y silenciosas, los Guardias de la Revolución se encargaron de comenzar una lucha desigual para acallar a los descontentos. Así, comenzó el amotinamiento de un pueblo que fue gaseado por sus propias autoridades.

Lo falso de un régimen autoritario, fundamentalista y teocrático es que pretenda legitimar una autoridad, la de su Gobierno, en unas elecciones democráticas con sufragio universal. Es una mera fachada que pretende esconder tanto a los iraníes como al mundo entero las contradicciones de un régimen corrupto. Esta corrupción está más que confirmada por organismos internacionales como Transparencia Internacional, que sitúa a la República de Irán en el puesto 142 en su Índice de Percepción de la Corrupción con una nota de 2,2. Además, Amnistía Internacional también ha situado a Irán en el punto de mira de sus denuncias tras las constantes ejecuciones a civiles y menores de edad mediante métodos medievales como la horca y  la lapidación. Por su parte, las mujeres iraníes, pese al precepto constitucional que se describe en el artículo 19, por el que todos los iraníes deben ser iguales ante la ley, sufren de las desigualdades y discriminaciones propias de la religión islámica. Una de las pruebas más palpables de este hecho es que, como establece la sharia, ante un tribunal el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre.

En La Ola Verde el lector se adentra en un mundo en el que sus integrantes están cansados de vivir bajo la opresión política y religiosa de una minoría gobernante. Los testimonios recogidos por Grecko muestran al lector los sentimientos de quienes se niegan a renunciar a su libertad.  Y también, gracias al análisis del contexto y de la situación geopolítica del país, sitúan al lector dentro de la realidad de una nación desconocida para la gran mayoría de Occidente. Una nación situada en el año 2002 dentro de lo que los EE.UU. denominan el eje del mal, no por sus habitantes, sino más bien por sus gobernantes. Pues como explica el periodista mexicano, los iraníes parecen estar ya cansados del aislamiento internacional del país y de los problemas económicos que acarrea una inflación del 25%.

Por último, me gustaría recomendar este libro a todos aquellos apasionados que disfrutan viajando, leyendo y aprendiendo cada día un poco más del complicado y entreverado mundo que nos rodea, sin importar ideologías ni religiones, es un libro sincero.

Esta reseña ha sido publicada en el Nº 29 de Cuadernos de Pensamiento Político.

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