¿Con la crisis quién se salva?


En todos los medios de comunicación (manida construcción de palabras, ésta) puede verse, oírse o leerse sobre el procedimiento concursal de tal empresa española y de la quiebra de tal otra estadounidense (nótese el eufemismo, de lo primero y lo claro de lo segundo, cuando ambas significan lo mismo). Ante tales catástrofes uno piensa en abrir su colchón y guardar sus pocos euros dentro, que a lo mejor es más cómodo y reconfortante que el “permaflex poliurogalvanizado de terciopelo líquido” que venden por ahí (¿era así no?).

Pues andaba yo buscando un cuchillo afilado para atacar mi colchón cuando me llamó un amigo recordándome que hoy, al acercarse el fin de semana; a más señas, al ser jueves, tocaba ponerse guapos (o intentarlo, en mi caso) y salir a tomar unas copas.

Aquí que cual Santa Teresa me llegó mi epifanía, y encontré la respuesta a mi búsqueda de respuestas ante crisis y demás procedimientos concursales: a comer y a beber todo el mundo; respuesta clara, simple y que no necesita negociación colectiva ni demás construcciones falaces.

Puede parecer vaga y simple la respuesta pero analicémosla un poco. ¿Alguien ha comprobado los números de dos grupos de ocio nocturno muy potentes en España? ¿El Grupo Pachá y el Grupo Kapital? Si dejamos de lado toda franquicia de comidas diferenciadas, y por ello carísimas, ¿cuántos restaurantes y cafeterías de barrio han cerrado en comparación con las cadenas antes mencionadas?

Eso del lado de la oferta de ocio, del lado de la demanda, las cosas parecen aún más claras, y se perfilan mejor incluso con un ejemplo: Si en los mejores momentos de expansión de nuestra economía uno decidía salir y tomarse unos vinos, unas tapas y unas copas, unas dos veces a la semana, ¿cuántas veces sale ahora? Si uno investiga y pregunta a su entorno, le dirán que salen a distraerse lo mismo, pero que ahora cenan primero en casa, o que salen a cenar en exclusiva, o que pasan de la caña y el vino y salen de casa para ir directo a la parte final de la noche, o que, o que, o que. Lo que pocos dirán es que han dejado de salir.

Si a eso le añadimos los enormes márgenes que manejan los lugares de ocio (sobre todo el nocturno) uno puede imaginarse como de bien debe capear la crisis este sector.

Así que, en resumen, se puede concluir que la mejor manera de salir de la crisis es salir de vez en cuando a comer y a beber (con moderación, por supuesto); no ya por el placer temporal y mundano que nos produce, si no también porque así se incentiva un sector de la economía, para que crezca y se expanda y se convierta en el soporte y motor de nuestra economía, en vez del tan polémico sector del ladrillo, o el financiero, que de malos malísimos vamos a manos llenas.

Puro altruismo, vamos.

  1 comment for “¿Con la crisis quién se salva?

  1. dtordable
    10/10/2009 at 20:06

    Además es un sector que tiene una serie de problemas estructurales: drogas, porteros malvados, garrafón, gentuza…
    Pero una cosa es clara: a TODO el mundo le gusta salir y la gente prefiere ahoorar de otros sitiso que de tomarse una cañejas.

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