Tras el anuncio de la quiebra y retirada de licencia de vuelo a la aerolínea Air Comet presidida por Gerardo Díaz Ferrán, actual presidente de la CEOE, son muchas las voces que se han levantado a favor de su dimisión como presidente de la patronal. Desde luego dichos acontecimientos le sitúan en una situación muy delicada para mantenerse en dicho cargo en la actualidad a pesar del unánime apoyo recibido por el órgano ejecutivo de dicha organización.
Por un lado, los que se oponen a su dimisión argumentan que es un gran empresario y que debido a su conocimiento directo del mundo de la empresa está plenamente capacitado para seguir adelante con su mandato. Mientras sus detractores opinan, entre otras cosas, que los quebraderos de cabeza que le están provocando la mala evolución de sus actividades empresariales ya le están impidiendo atender sus compromisos como máximo representante de dicha organización.
Por otro lado, el fallecido José María Cuevas que ocupo la presidencia de la patronal durante 23 años, se dedico en cuerpo y alma a dirigir dicha patronal, aumentarla y hacerla tener un papel relevante en el contexto socio-económico español, lo cual le retiro de la primera línea de la actividad empresarial para dedicarse desde dicho puesto a defender a capa y espada los intereses de los empresarios españoles provocando muchos quebraderos de cabeza a los gobiernos de turno con su insistencia y constancia.
La realidad es que la credibilidad de Gerardo Díaz Ferrán como presidente de la patronal no está en su mejor momento por decirlo suavemente, no solo por sus problemas en su labor empresarial sino porque además la posible necesidad de ayudas públicas así como los problemas que le van a conllevar el no poder hacer frente a los préstamos que obtuvo siendo consejero de Caja Madrid (que lo queramos o no sigue siendo una entidad absolutamente politizada ajena al sector financiero privado) puedan dar la sensación de falta de transparencia e independencia en las labores de dialogo con el gobierno y los distintos agentes sociales. Todo ello sin contar que no ha cumplido su compromiso personal de pagar las nominas a todos los empleados de Air Comet, algunos de los cuales no cobran desde el verano.
Todo lo anterior lleva a reflexionar de que con el fin de otorgar la máxima transparencia y credibilidad a la CEOE ante la negociación de la reforma laboral en 2010 se debería elegir un nuevo presidente que no tenga manchas negras en su expediente, que esté libre de cargas ante el Estado pero sobretodo que se dedique 100% a la actividad encomendada, la presidencia de la CEOE.















Estoy de acuerdo contigo en cuanto a la necesidad de cambiar al presidente de la CEOE. Sin embargo, no creo que sea necesario alguien que se dedique exclusivamente a esa labor, es más, considero que un presidente con cierto cargo empresarial relevante adicional es lo más conveniente. En ese caso, esa persona tendrá pleno conocimiento de la coyuntura empresarial española, tanto desde el punto de vista del “patrón” como del “marinero”. Un presidente capaz de dialogar, entender y razonar con sindicatos y demás partes con intereses diversos, será un presidente eficaz y admirado. La clave es saber ceder cuando toca y exigir cuando se merece.
Con el ejemplo y las acciones se demuestran muchas cosas (por no decir todo), cosas por las que Díaz Ferrán debería avergonzarse y ser él mismo el que cediera su puesto. Porque desde luego, no se lo merece.
El ser un gran lider empresarial indudablemente trae un conocimiento y es fundamental pero ejerce ese puesto mientras es presidente de la CEOE pueden existir conflicto de intereses, recordemos que la CEOE representa a todos los empresarios, es decir a muchas empresa que compiten entre ellas.
Muy acertado en todos los aspectos. Sólo agregaría, que como en la misma vida, el cierre de una empresa es parte de su vida y saber gestionar su crisis es una parte fundamental.
Este Sr. trató de ser un Sir Richard Branson pero la práctica no ha demostrado que sea un empresario de, al menos, una talla similar. Ha demostrado que ante una crisis empresarial no puede más que endeudar más a la compañía, ahogar al trabajador y no pagar al proveedor, receta clave para lo que ha pasado. No ha sabido gestionar la crisis y eso demuestra que no es un empresario de calado suficiente para ocupar el cargo que ocupa.
Si alguna cosa era demasiado para él, debería haberse centrado en las que pudiera manejar con éxito. Haberse quedado como máximo representante de la CEOE ha sido como escupir al viento, y acabará por ser su ruina, financiera y personal.
Artículo calentito y de rabiosa actualidad. 5/5!
Por cierto, hoy es el cumpleaños de Gerardo Díaz Ferrán; no sé si tendrá mucho que celebrar.
Seguro que los trabajadores de Air Comet le estaran dedicando unas bonitas felicitaciones….desde luego este esta siendo su annus horribilis
Creo que tendría que centrarse en su empresa y dejarse la piel en ello y ceder su cargo a alguien que tenga toda la atención en la CEOE. En España hay muchos grandes empresarios que podrían optar al puesto.