Es evidente que tras la crisis financiera y económica por la que esta atravesando EE.UU y su debilitamiento como primera potencia económica del mundo con el auge de la economía china como principal exponente, la administración Obama este empezando a verle las orejas al lobo chino por sus continuas prácticas comerciales de “competencia desleal”. La última medida adoptada por EEUU ha sido la imposición de aranceles a los tubos de acero chino, ya que según los norteamericanos dicha industria en China recibe suculentos subsidios que distorsionan su precio de mercado a la baja en detrimento de los productores norteamericanos que trabajan bajo el esquema de economía de mercado abierta y libre. Con anterioridad en septiembre de 2009 el presidente Obama impuso aranceles a la importación de neumáticos procedentes de China ante la misma casuística.
Estas distorsiones sobre el funcionamiento de los mercados no debería sorprendernos a estas alturas al igual que las medidas adoptadas por EE.UU que en 2008 acumulaba un déficit comercial record con China de 268.000 millones de dólares. Ciertamente estas decisiones se han tomado con mucha cautela ya que China desde 2008 se ha convertido en el mayor acreedor de deuda publica norteamericana lo que le permite seguir teniendo al gobierno de Obama bajo mucha presión.
Es evidente que China no juega limpio en el comercio internacional, usando el “dumping” de precios como una de sus grandes herramientas para desplazar y terminar con la competencia en muchos mercados, sin contar que por mucho que así lo consideren algunos analistas, China no esta adoptando un esquema de economía de mercado en su territorio, donde ésta sigue estando controlada por el estado que únicamente se ha subido al carro del comercio internacional para enriquecerse y no querer reconocer el fracaso de su anterior esquema de gestión de corte comunista que sumió en la mayor pobreza a la mayor nación del mundo. Dicha postura intervencionista ha tenido como ultima muestra el rechazo por parte del gobierno chino de la compra por parte de la multinacional norteamericana Coca Cola de la productora de zumos China Huiyuan amparándose en una ley antimonopolio china, ya que según ellos dicha adquisición tendría una influencia negativa en la competencia, es gracioso escuchar esto de un gobierno que basa su política comercial en una continua competencia desleal a lo largo del mundo.
Desde luego no tiene razón de ser el hecho de que porque China se haya incorporado a la OMC hace unos años ya haya que considerarla un actor más del comercio internacional al que le concedemos manga ancha en sus acciones comerciales día tras día, porque no nos engañemos estamos hablando de un país con un régimen dictatorial donde la palabra democracia se ha eliminado de los buscadores de Internet, que quebranta un día si y otro también los derechos humanos fundamentales de sus ciudadanos con fusilamientos por delitos como el fraude fiscal (si hiciéramos esto en España el censo de población se vería
fuertemente mermado) y sobretodo que acumula grandes reservas mundiales de divisas con un superávit de las arcas publicas mientras que más del 50% de su población vive debajo del umbral de la pobreza, si esto es un gobierno popular que vengan y nos lo expliquen.
Con todo lo anterior no se debe interpretar que abogue por una vuelta a un régimen proteccionista en detrimento de los que a principios de este siglo se paso a denominar la economía global, pero si creo que las economías democráticas y desarrolladas debemos protegernos de aquellos países que no cumplen las reglas del juego como China. Sino que sentido tiene que los países de la UE y EEUU cada día sigamos construyendo sociedades más democráticas basándonos en cartas magnas que recogen derechos fundamentales en defensa de los ciudadanos y trabajadores, en el desarrollo de las sociedades del bienestar, con un sistema jurídico que lo ampara, así como, la prestación de un amplio abanico de servicios sociales que conllevan un gran impacto económico en las cuentas publicas que en la mayoría de los casos se materializa en grandes déficits, para que luego venga China y ya no sólo practique el dumping, limite la inversión extranjera a su placer y plagie la propiedad industrial, sino que además tenga fábricas en las que los trabajadores trabajan en condiciones infrahumanas y vulnere sistemáticamente los derechos humanos. Para colmo se lanza a la invasión y adquisición de nuestras economías y empresas (ultimo ejemplo Volvo) con todo lo que se ahorra al no tener un sistema democrático y teniendo en situación de pobreza a más de medio país, sinceramente creo esto no lo debemos permitir. Así que quizá seria necesario hablar menos de la mala situación de Cuba, tan debatida y comentada en los medios de comunicación, y hablar más de China, ya que el caso cubano es una nimiedad al lado de lo que ocurre en China.















Perfectamente de acuerdo, sobre todo en el asunto de Volvo.
Mira este comentario que he encontrado:
http://autonews.gasgoo.com/auto-news/1013617/Geely-s-next-challenge-selling-a-made-in-China-Volvo.html
Me ha encantado este articulo. Completamente de acuerdo. Desgraciadamente no podemos hacer mas que procurar limitar la influencia y entrada de china en nuestros paises. Son y siempre seran conocidos por ser una de las naciones mas despiadadas de este mundo en que vivimos…
que los chinos nos comen
que esos se lo comen todo
China siempre pondrá su economía por delante de otros temas sin importar a quién ofenda. Todavía tienen más de 500 millones de personas que sacar de la pobreza. Si “jugar sucio” es lo que tienen que hacer, entonces lo harán.