En el último lustro el personal coaching como actividad profesional se está haciendo hueco en España, especialmente en las dos grandes metrópolis españolas, (Madrid y Barcelona), respaldado por el éxito cosechado en la última década al otro lado del Atlántico en grandes urbes como Nueva York.
Esto no debe sorprendernos ya que a medida que la sociedad española ha ido evolucionando hemos ido importando el modo de vida rápido y nada sosegado que se estila al otro lado del Atlántico. Las comidas rápidas en horario laboral a base de sándwiches, la excesiva ingesta de bebidas de extractos de cola con altas dosis de cafeína, el alargamiento de la jornada laboral a más de 12 horas diarias que relegan nuestra vida social y personal a un segundo plano acompañada en muchos casos por ambientes laborales de descarnada competencia que recuerdan a las trincheras de la 1ª guerra mundial… Son algunas de las razones que han provocado dicho éxito, la razón fundamental de su éxito radica en la necesidad del individuo para recuperar el control de su vida tras sentirse anulado, buscando establecer una estrategia que le permita alcanzar unas metas personales y profesionales previamente fijadas y acordadas con su “entrenador personal”. En muchos casos la persona no busca alcanzar metas elitistas y narcisistas sino simplemente alcanzar un equilibrio vital y un bienestar consigo mismo que ha perdido a lo largo de los años.
Uno de los campos de la vida del individuo en los que se centra el coaching personal es el denominado despido interior. El despido interior se define como un proceso en el que se anula el interés profesional de la persona, que se resigna a pasar inadvertida, sentirse víctima y considerar que su talento se desperdicia en su actual puesto de trabajo. En muchos casos este despido interno viene alentado por un estilo directivo autoritario y desfasado digno de las más famosas historias de la mili. El despido interior se centra en la pérdida de 3 necesidades vitales en el desempeño profesional: La realización (entendida como el desempeño de una labor que nos agrada), el reconocimiento de nuestro trabajo (por nuestros superiores y compañeros) y la contribución de nuestro trabajo (significado y valor de lo que hacemos). El coaching busca recuperar dichas necesidades vitales del individuo a través de una acción y gestión activa de nuestro desempeño laborar, buscando evitar caer en una espiral de victimismo ante el entorno, basándose en el refuerzo y la recuperación de los valores propios del individuo.
Los conceptos, la técnica y la metodología establecida por esta disciplina profesional son adecuados y útiles, permitiendo al individuo su aplicación sin la necesidad y obligatoriedad de contratar los servicios de estos profesionales. En tiempos de crisis puede parecer una mala idea abordar dicho proceso de renovación profesional pero “reprogramarse” en la actualidad puede permitirnos asentar unas nuevas bases mentales que no solo nos permitan sobrellevar estos malos tiempos sino estar listos y preparados para mejores tiempos. Estos nuevos retos exigen al individuo ser paciente y realizar una profunda reflexión sobre su situación profesional. Estoy seguro que esta aproximación a la insatisfacción profesional levanta mucho escepticismo en la gente, pero a falta de otra aproximación más adecuada a nuestra casuística personal debemos preguntarnos: ¿Perdemos algo por intentar abrir una nueva vía de pensamiento en nuestra vida? El que estas líneas suscribe considera que no, recordando una máxima fundamental en la vida: “No debemos esperar a que nos surja la motivación para ejecutar una acción sino que debemos recordar que es la acción en muchos casos la que nos genera la motivación”.















Muy buen artículo. Yo he estado unos meses de “despido interior” y es una situación complicada. Como bien dice el autor:
“En tiempos de crisis puede parecer una mala idea abordar dicho proceso de renovación profesional pero “reprogramarse” en la actualidad puede permitirnos asentar unas nuevas bases mentales que no solo nos permitan sobrellevar estos malos tiempos sino estar listos y preparados para mejores tiempos”.
Aunque aun no he decidido cuándo, desde que tomé la decisión de “reprogramar” mi carrera profesional a corto-medio plazo ando bastante más tranquilo. El siguiente paso es hacerlo, pero el mero hecho de ser consicente de mi necesidad personal de cambio me ha ayudado bastante.
Mi enhoranbuena para el articulista
Me he despedido internamente antes de llegar al final del artículo; su lectura es un poco complicada (aburrida).
En síntesis: Dar un paso atrás, coger fuerzas (perspectiva) para dar dos hacia delante. I like!