Inversores, ahorradores, pardillos y caraduras

 

Esta semana es noticia el caso de Nueva Rumasa, parece ser que varias empresas del grupo empresarial dirigido por Ruiz Mateos se han declarado en suspensión de pagos.

Hace ya un tiempo, este grupo empresarial, comenzó a emitir deuda en forma de bonos y pagarés, que no cotizaban en el mercado secundario de renta fija, y ante los cuales la CMNV, ya realizó varias advertencias, sobre los enormes riesgos que podría suponer una inversión en este tipo de activos.

En España, ya tenemos bastantes ejemplos de empresas, como Gescartera, Afinsa, Forum Filatélico, que realizaban estafas piramidales, por las que recaudan dinero de inversores pagándolo a tipos muy superiores al de mercado, (en el caso de los de Nueva Rumasa comenzaron ofreciéndose al 8% cuando el Euribor estaba a menos del 2%) y pagando los intereses por medio del dinero captado a nuevos inversores, a los que les ofrecían a su vez una mayor rentabilidad.

A pesar de las advertencias de la CMNV, la avaricia pudo más que la aversión al riesgo, y no pocos fueros los inversores que destinaron una fuerte parte de su capital a estos Bonos de Nueva Rumasa, en la que recordemos la inversión mínima era de 50.000 €.

Supongo que dichos inversores, reclamaran ahora por el hecho de considerarse engañados, pero ¿realmente lo estaban?, es peculiar como la prensa ha cambiado paulatinamente el nombre de “inversor” por el de “ahorrador”, como si las personas que invierten su dinero en aras de ganar más y rentabilizarlo, fueran “pobres corderitos” a los que hay que proteger. Aunque no dudo que existan casos en los que esto sea así, para ello, la Unión Europea ha creado la normativa MiFID (nivel 1 y nivel 2) , por la que las entidades financieras han de perfilar a los clientes, para proporcionarles un asesoramiento acorde con el nivel de riesgo que los propios clientes se declaren dispuestos a asumir.

Pero también es cierto, que a pesar de las advertencias, seguro que muchos pensaron de manera avariciosa, que se llevarían el 8% y que a las malas, ya reclamarían si las cosas venían mal dadas.

En resumen, ¿proteger al inversor?, por supuesto, pero teniendo en cuenta que cuando se invierte, se corre un riesgo, y hemos de afrontar en todo caso las consecuencias de nuestros actos, cuando decidimos invertir nuestro capital.

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