La cadena de suministro en tiempos de guerra (III)

En junio de 1812 la Grande Armeé de Napoléon invadió Rusia. Un ejército de 600.000 hombres bien armados, con la última tecnología de la época y con unos modernos sistemas de información (a través de señales conseguían trasladar mensajes a Francia en tan solo dos días) fue derrotado por un ejército ruso de 350.000 hombres que aguantó durante 5 meses luchando para desarrollar una táctica defensiva conocida como “tierra quemada”.

Los rusos estuvieron luchando hasta que llegó el invierno y entonces empezaron a retirar sus posiciones y a retroceder destruyendo y quemando cualquier cosa que pudiese servir de algo a sus enemigos. Napoleón siguió avanzando con sus tropas y su cadena de suministro empezó a sufrir problemas. El crudo invierno de Rusia dificultaba el traslado de mercancías y cada vez era más larga la distancia que las tropas de avituallamiento debían recorrer (leadtime). Además, el general Kutúzov desarrolló una guerra de guerrillas que consistía en atacar a los franceses en sus canales de suministro.

Napoleón llegó hasta Moscú y se encontró con una ciudad en ruinas desalojada de habitantes y vaciada de suministro por orden del gobernador Rostopchín. Aun así, Napoleón esperó cuatro días en la ciudad para que llegasen los aprovisionamientos necesarios que nunca llegaron. Creía que los rusos se rendirían, pero muy al contrario, los rusos quemaron la ciudad y comenzaron el contraataque. Napoleón tuvo que comenzar la retirada y de sus 600.000 soldados solo 22.000 llegaron a París. Los rusos fueron inteligentes tenían a su favor el clima invernal, el terreno a gran distancia de Francia y con grandes dificultades de desplazamiento para la artillería pesada. Su lucha se centró en desproveer de alimentos a los franceses a los que no les quedaba ni la esperanza de un botín.

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