Periodismo

Periodismo ético

Etica periodisticaA raíz de las últimas noticias suscitadas tras la desafortunada broma telefónica, surge la cuestión de dónde están los verdaderos límites éticos y morales en el periodismo, ya que los judiciales están demasiado liberalizados. Algo que comenzó como una simple broma, a la vez que intentando obtener información sobre Kate Middleton, terminó en una tragedia con el suicidio de la enfermera, que no pudo soportar la presión ante la burla social. Quizás su origen y cultura contribuyeron a que se lo tomase como algo más, como una gran humillación pública. Pero el caso es que esta madre de dos hijos terminó con su vida tras la broma de unos australianos, muy consternados con la noticia. Para los que no conozcan lo sucedido en Gran Bretaña, he de decir que mediante una broma telefónica proveniente de Australia, dos periodistas intentaron conseguir información de la duquesa de Cambridge tras el conocimiento de su embarazo, con tal mala suerte que la enfermera que atendió el teléfono fue objeto de burla en todo el mundo, impulsado por la velocidad de las nuevas comunicaciones. Esta situación sobrepasó a la propia enferma, que terminó con su vida días después, poniendo en entredicho la profesionalidad de ambos periodistas.

Claro está que su intención no era para nada la sucedida. Pero todo puede cambiar en unos segundos y la mala suerte se puso de su lado. Ahora bien, a pesar de que todo esto es legal (a conseguir información por estos medios, me refiero), ¿dónde están los verdaderos límites morales? En España un periodista tiene derecho a no revelar sus fuentes, a expresarse libremente sin censura alguna. Y todo esto es excelente, por supuesto, ya que se ha conseguido tras una ardua lucha en la que las libertades eran más bien pocas. No obstante, el uso que pueda hacerse de ellas puede ser “poco ético” en muchos casos, poniendo por delante la obtención de una primicia en lugar de la imagen de los afectados.

No quiero culpar a los periodistas por lo ocurrido. Por su puesto que tienen responsabilidad y parte de culpa, pero el sistema permite que cada día se utilicen técnicas poco éticas para recabar información, convirtiéndose esto en la lucha del más astuto y escurridizo. Pero como hasta que se pone la vida de personas en peligro no se actúa, tenemos que lamentar siempre víctimas inocentes para que se consiga algo. Aun así, he de decir que tampoco se conocen todos los detalles de la investigación. Si había algo más en las razones de la joven, como parece ser tras las últimas noticias. Si esa broma no fue más que la gota que colmó el vaso.

Es complicado establecer límites en este sector, ya que es una palabra que no gusta a ningún periodista. Lógicamente, trabajar con diversas limitaciones es más complicado; es una forma de   restringir la libertad de información. Pero si no se utiliza esta libertad de una forma sensata  y eficaz, puede convertirse en algo peligroso.

Las noticias vuelan, más que nunca, y equivocarse en algo puede traer graves consecuencias. Así que “un poquito de por favor”. Seamos responsables de nuestros actos y no nos movamos tanto por intereses. Busquemos una información objetiva y sigamos denunciando los problemas de la sociedad. Al fin y al cabo, es un poder del que hay que hacer un uso adecuado.

Qué bonito suena, ¿verdad? Qué utopía…

Asunto Marta del Castillo: a sabiendas de que nadie piensa como yo

tuenti marta del castilloSé que lo que voy a contar va a ser motivo de indignación para muchos y me acarreará múltiples insultos, pero es que estoy harto de tanta manipulación, de tanto desprestigio a los Tribunales y de tanta estupidez. Hablo del caso Marta del Castillo.

No me puedo ni imaginar el dolor que pueden pasar unos padres cuya hija ha sido asesinada por un criminal, que se ha reído de toda España impidiendo que fuese localizado el cuerpo y pudiesen darle una honrada sepultura.

Tampoco puedo imaginar el calvario que ha de ser estar tres años de juicios, reviviendo día a día los padecimientos de tu desaparecida hija, tener que ver la cara a los asesinos de tu hija, que sabes que la han matado y tratar de seguir con tu vida.

Y menos aún tener unas expectativas acerca de las condenas que la Justicia impondrá a estos individuos, y que ni siquiera se aproximen mínimamente a lo que tu corazón te dice que es el resarcimiento.

Esas personas le han quitado la vida a una chica en su juventud, y le han arruinado la vida a toda su familia.

Marta no volverá, y ese es el drama.

Ahora bien, en mi opinión la familia del Castillo durante estos tres años no ha actuado como creo que deberían haberlo hecho. Quizá aconsejados o influenciados por los medios de comunicación, han dejado que este lamentable suceso se haya convertido en un folletín telenovelesco, que ha llenado horas y horas de programación de cadenas ávidas de sucesos morbosos (A3 y T5).

Quizá llevados por el dolor no supieron actuar con la frialdad que la situación requería. Y es que desde el principio actuaron de una manera inapropiada. Todavía recuerdo cuando hace tres años me llegó al Tuenti el evento de la desaparición de Marta, y como esta se convirtió en motivo de mofa por mucha gente. La gente no se reía de esta desgraciada situación, sino que los medios que emplearon no fueron los más convenientes y generaron situaciones que ni ellos mismos pudieron predecir.

Tal y como sucedieron los hechos la notoriedad del caso fue en aumento. Unos chicos de barrio han matado a una niña y nadie sabe qué han hecho con el cadáver. Búsquedas infructuosas en ríos, vertederos, parcelas, etc. Miles de euros gastados y ningún resultado. Entrevistas diarias con la familia, corresponsales en el barrio haciendo conexiones en directo cada mañana. Los acusados estaban perfectamente identificados en las televisiones, prejuzgados y condenados por la audiencia. La presunción de inocencia no existía. Insultos, improperios, agresiones e intentos de linchamiento por parte de las masas enfervorizadas por contertulios moralistas. El circo estaba en la ciudad.

Llegamos al juicio, programas especiales sobre los monstruos asesinos, sobre sus padres y familiares. Horas y horas de prime time. Todos queríamos verles en una hoguera. El cabrón del menor se había dejado el pelo largo para que no le reconozcan. Qué hijo de la gran puta. Insultos a la entrada de los Tribunales. Tiene que intervenir la policía para que los encausados puedan entrar en el recinto. El juicio fue televisado prácticamente en directo. La presión sobre el juez era máxima.

Pues bien, nos guste o no nos guste (que a mí me gusta), vivimos en un Estado de derecho garantista, donde los Tribunales han de ser independientes, en todos los sentidos, no sólo con la política. Salvo la confesión de Miguel Carcaño, el resto eran pruebas circunstanciales insuficientes para condenar a nadie. Los derechos fundamentales de los acusados, como el del honor, la dignidad y la intimidad, fueron violados sistemáticamente. Lo que ocurrió aquí no dista mucho de esas imágenes que vemos de Sudamérica cuando una turba lincha a un ladrón.

No se ha dejado trabajar a la Policía con tranquilidad. Se ha presionado al juez. Se ha convencido a la audiencia.

La sentencia se basa en hechos probados, no en meras especulaciones. Y pese a que todos estamos indignados con esta gentuza, realmente seguimos sin saber a ciencia cierta lo que ocurrió aquel día. Si no fuese por la confesión de Carcaño, ninguno de éstos hubiese pisado la cárcel. Y que esto sea así es culpa de la tremenda presión que ha habido alrededor del asunto. Si hubiesen dejado trabajar a la gente, me juego una mano a que hubiera aparecido el cadáver, a que el juez hubiese tenido un mayor margen para condenar a estos bastardos y que no se hubiese puesto en tela de juicio la legislación de este país.

La culpa del desarrollo de toda esta situación (evidentemente los culpables son los culpables) es en gran medida de los medios de comunicación, de su afán de ganar audiencia cueste lo que cueste, de echar mierda sobre quien haga falta. Pero también, aunque duela, es de los padres de Marta, por haber dejado que montasen un espectáculo de la muerte de su hija. Y el circo sigue de gira.

 Cuando se conoció la sentencia, que se puede estar en contra de ella, dieron una rueda de prensa pidiendo perdón a su hijas por haber nacido en este país, pidiendo que le hagan la vida imposible a Samuel en la cárcel, montando manifestaciones por toda España.

 ¿Realmente creen que esto va servir de algo? Pues sí, va servir para desprestigiar a la Ley, para que alguien algún día se tome la justicia por su mano y nos encontremos con otro lamentable suceso. Pero sobre todo, para que de un suceso tan lamentable como éste, las televisiones sigan llenando horas y horas de programación.

Ahora preguntan que cómo no se les ha condenado por violación. Pero si no hay ni una sola prueba al respecto, cómo se les va a condenar. Preguntan porqué no se ha condenado al hermano por encubridor, cuando la única prueba era un taxista que se acordaba de él cuando había pasado muchísimo tiempo. Y así morbo y morbo.

Exijo responsabilidad a los medios de comunicación. Pido prudencia a los familiares y reflexión. Que piensen si su manera de actuar les ha beneficiado en algo tanto a ellos como a Marta. Y que si volviesen a aquel fatídico día, volverían a actuar igual.

Mis más sinceras condolencias. Espero vuestras críticas e insultos.

 

 

La prensa al servicio de las agencias de calificación

agencias de ratingComo decía la película: el mundo está loco loco loco. Y es que no se puede explicar de otra manera la situación económica actual y como se está informando de ella en la prensa. Diariamente son noticia en los medios de comunicación los informes emitidos por las agencias de rating – las americanas Standard & Poors, Fitch y Moodys – en los que se devalúa la calificación de algún país de la Unión Europea. La última víctima de estas agencias ha sido Francia, que para Standard & Poors ya no merece la calificación de triple A. Para mí, la noticia no es que S&P haya rebajado la calificación a Francia, sino que la prensa se haga eco de ello. Ha quedado sobradamente demostrado que las agencias de rating ya no tienen ninguna credibilidad. Sus informes partidistas y sectarios van siempre dirigidos hacia sus propios intereses, dejando de lado la independencia y la imparcialidad que se les atribuye. Como muy bien dice Javier Ayuso en el blog Economismo del diario El País, “su desprestigio -agencias de calificación- va en aumento. Más incluso que cuando antes de que estallara la crisis financiera mantuvieron sus máximas calificaciones a empresas que luego quebraron (Worldcom, Parmalat, Enron, AIG, AMRO, Lehman Brothers, Dubai Investments y, por supuesto, las decenas de productos estructurados que empaquetaban hipotecas subprime en EE UU con un lazo dorado).” Entonces, si está más que demostrado que esta gente no ha parado de mentir en sus informes y de emitir notas basadas en criterios arbitrarios promovidos únicamente por sus propios intereses, por qué motivo se sigue informando cada vez que una de estas agencias abre la boca. La prensa está confundiendo al público y a los inversores y está actuando exclusivamente como canal de propaganda de estos buitres, que son capaces de sembrar el pánico, infundado por supuesto, con tal de hacer negocio. Las agencias de calificación han dejado de ser una fuente fiable de información, por lo tanto resultan inadecuadas para hacer periodismo. Los medios de comunicación se han convertido en meros voceros de los estamentos del poder, a los que les hacen el juego alegremente. Es realmente triste ver como aquellos que han sido parte importante del germen de la crisis no solo no han desaparecido, sino que sus opiniones siguen teniendo difusión y repercusión en los medios, que permiten que su mensaje cale en la sociedad. Yo ya no entiendo nada.

Muere Steve Jobs fundador de Apple y Pixar

Steve Jobs fue uno de esos visionarios y pioneros emprendedores que logró cambiar la forma en que hoy entendemos la tecnología. Como CEO de Apple, Steve logró transmitir su pasión y brillantez a todo un equipo de trabajadores, que a día de hoy, forman la compañía tecnológica más vanguardista y moderna del panorama de Silicon Valley.

Gracias a Steve la compañía logró salir de los números rojos hasta lograr conquistar lo más alto en cuanto a innovación y desarrollo de nuevos productos.  Durante sus más de tres décadas de carrera, Jobs transformó Silicon Valley sentando las bases de la moderna industria de alta tecnología, junto a otros pioneros como Bill Gates y Larry Ellison, Jobs demostró el atractivo de los productos bien diseñados e intuitivos. Se podría decir que cambió la forma en que los consumidores empezaron a interactuar con la tecnología.

Tras haber sido expulsado de Apple Jobs no se rindió y montó Pixar, la primera compañía de animación por ordenador que logró grandes éxitos como Toy Story. Más tarde, aquellos que prefirieron prescindir de Jobs para seguir dirigiendo Apple acabaron quebrande la compañía, y finalmente,  Jobs volvió a trabajar en Apple.

Jobs consiguió el triunfo profesional en los últimos años de su carrera, coincidiendo con el último tramo de su vida. Cuando el iPod, el iPhone y el iPad comenzaron a irrumpir el mercado de los dispositivos móviles. La compañía californiana se ha revalorizado más de un 3000% en los últimos 7 años. La forma en que Apple comercializa y vende los productos a través del valor añadido que ofrece un buen diseño y las campañas de publicidad inteligente han ayudado a convertir a la compañía en un icono de la cultura pop.

Jobs describió una vez su filosofía para hacer productos como “la intersección del arte y la tecnología.” Al hacerlo realidad, Apple se convirtió en la empresa más valiosa del mundo. Desde hacía varios meses Jobs se encontraba en tratamiento por un trasplante de hígado pero lo cierto es que ya hace años que un cáncer de pancreas le había hecho perder muchas de las energías y fuerza que siempre le acompañaron.

El caso Florence Cassez y el sistema judicial mexicano

El día de ayer se dictó la sentencia que niega el amparo a la ciudadana francesa Florence Cassez, condenada a 60 años de prisión por el delito de secuestro, cerrando con esto toda posibilidad de que purgue la sentencia dictada por las autoridades mexicanas en tierras galas. La respuesta de las autoridades francesas no se ha hecho esperar, la ministra de Asuntos Exteriores de Francia Michelle Alliot-Marie declaró que “esta decisión va a afectar a nuestras relaciones bilaterales” y calificó la resolución de las autoridades como “inadmisible”, mientras advertía que el Gobierno francés no dejará sola a su ciudadana y que “va a estudiar todas las vías conforme al derecho que tenga a su disposición, tanto a escala nacional como internacional, para acompañar las acciones que emprenderán”.

Mediante un comunicado emitido por la cancillería francesa, pocas horas después de que los magistrados del Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito confirmaran la condena contra Florence Cassez, criticó duramente el sistema de justicia en México poniendo en tela de juicio su imparcialidad.

Éste y otros casos sometidos a juicio han generado dudas y opiniones divididas entre la propia población mexicana debido a graves irregularidades en los procedimientos del sistema judicial mexicano, siendo los más notorios el caso del juicio político contra los tres jueces que dejaron en libertad al asesino confeso de la menor Rubí Marisol Frayre Escobedo, hija de la también fallecida activista Marisela Escobedo, quién fuera asesinada mientras protestaba por la decisión tomada por los jueces frente al palacio de Gobierno de su ciudad.

Otro caso similar, pero menos conocido y que está causando polémica entre las redes sociales y blogueros es el de Roberto García López, un interno del penal de Mérida quién desde hace 14 años se encuentra purgando una sentencia mientras que existen, al igual que en el caso de la francesa, inconsistencias que hacen dudar a la opinión pública de la legalidad de su proceso. Roberto García López también fue detenido y acusado de crímenes existiendo irregularidades en su proceso sobre las cuales las autoridades mexicanas no se han manifestado, siendo que pesa sobre él una sentencia de extradición hacía los Estados Unidos de Norteamérica, donde está acusado de ser un prófugo de la justicia de ese país, habiéndose fugado de una penitencia de alta seguridad en el condado de Dale en Florida después de matar a un custodio de dicho penal. Delitos graves por los cuales purgaría una sentencia de cinco cadenas perpetuas.

Las dudas en este caso surgen de las siguientes inconsistencias: el hombre solicitado por las autoridades norteamericanas a la justicia mexicana es de nacionalidad cubana y responde al nombre de Juan Jesús Fleitas, mide 1.66 ó 1.67 mts. de estatura siendo caucásico, filiación que al decir de la esposa de Roberto García López, la señora Eliuth Cabrera Conde, no concuerda en nada con la de su esposo ya que éste es mexicano, mide 1.72mts. de estatura y es de tez morena clara, alegando también que es imposible físicamente que sean una y la misma persona su esposo y la persona reclamada por las autoridades norteamericanas ya que su esposo nació en 1969 siendo de 41 años de edad actualmente y la persona con la que lo confunden purgaba una sentencia en Estados Unidos en una prisión de alta seguridad entre los años de 1985-1987 cuando su esposo apenas contaba con la edad de 16 o a lo más 18 años siendo que en ese país no puede estar preso en una prisión de alta seguridad una persona menor de 21 años. Alega su esposa que al igual que en el caso de Florence Cassez, si el fuera ciudadano cubano como afirman las autoridades mexicanas se habría brindado la asistencia consular cosa que nunca sucedió solo que mientras en el caso de Florence Cassez por ser un caso tan sonado, se le dio de manera tardía la asistencia consular, mientras que al señor López de estar seguras las autoridades mexicanas de sus imputaciones jamás se le concedió. Lo anterior supone ella en razón de que las autoridades nunca probaron que el fuera cubano mientras que él, mediante pruebas documentales, periciales, dactiloscopia, y testimoniales probó ser de nacionalidad mexicana por lo que la autoridad mexicana le concedió el amparo definitivo contra la petición de extradición misma que 10 años después volvió a rejuzgar, violando con esto sus garantías y concediendo la extradición de su esposo a los Estados Unidos.

 

Por todas estas incongruencias y fallos en los procedimientos judiciales sucede que las autoridades mexicanas se encuentran sumidas en justificaciones y declaraciones ante las autoridades extranjeras.

Sobre Sortu o cómo aprobar sin aprender

No a la violenciaSinceramente, albergo muy pocas esperanzas de que la penúltima estratagema de la banda terrorista ETA para ‘colarnos’ un partido político en las próximas elecciones no tenga éxito. Digo esto porque la autodenominada izquierda abertzale ha actuado como el estudiante que se presenta a su examen conociendo de antemano las preguntas y, por lo tanto, difícilmente puede suspender.

Las cabezas visibles de la formación se han encargado de dirigir el discurso ideológico de sus estatutos por una senda desdibujada, con el objeto de esquivar el sesgo, quizá poco contundente, de la Ley de Partidos. Se trata de un paso lógico que tarde o temprano acabaría dando el brazo político de ETA, cuyos componentes llevan años demostrando su falta de escrúpulos y humanidad, y a los que no les tiembla el pulso a la hora de poner negro sobre blanco tres o cuatro medio verdades para rebasar el listón legal. Ejemplo de ello es el argumento que esgrimen desde Sortu para eludir cualquier tipo de referencia a su historia terrorista, asegurando que rompen totalmente con el pasado. Algo que no deja de sorprender cuando son las mismas caras de siempre.

Me gustaría que hicieseis un ejercicio de reflexión sobre el artículo 3-B (Actividad externa), dentro del capítulo primero en el que se encierran las bases ideológicas de Sortu. En él no aparece ni una sola vez la palabra “condena”. En lugar de ello se echa mano de un eufemismo en forma de “rechazo” a la violencia, al terrorismo y a sus autores. Algo que carece de valor cuando apenas unas líneas antes el documento se refiere a ETA como una organización, sin más. De modo que si Sortu rechaza el terrorismo pero no considera a ETA una banda terrorista, ¿harán público sus portavoces políticos el rechazo del partido a futuribles actos violentos (kale borroka, extorsión, secuestro y/o asesinato) por parte de Euskadi Ta Askatasuna? Quizá lo hagan cuando se vean “agredidos” por el Estado de Derecho español a través de los cuerpos y fuerzas de seguridad que, pese a una posible legalización de Sortu, confío en que no cesen en su encomiable labor por desintegrar todos y cada uno de los eslabones que componen ETA.

El mismo día en que se hacían públicos los estatutos de Sortu se pudo escuchar a Rubalcaba dirigirse a sus señorías en los pasillos del Congreso de los Diputados para que valoraran el paso que se había dado por parte de los abertzales. Pero yo me pregunto si no se trata de un paso ficticio, un mero trámite para volver a las instituciones públicas cueste lo que cueste. Una vulgar trampa como la que lleva a cabo ese estudiante que sólo busca aprobar y al que no le importa en absoluto lo que dice la lección.

Ernesto Sabato en su santo lugar

En el año 2006 viajé de mochila desde Medellín, Colombia, hasta Buenos Aires, Argentina. Quería hablar con el escritor Ernesto Sabato. Tenía 95 años. En 2011 cumplirá 100. ¿Hablé con él?

Santos Lugares, 26 de enero de 2006

Vine para verlo, don Ernesto. El 18 de diciembre salí de Medellín y luego de diez semanas viajando hacia Buenos Aires, al fin estoy aquí, al frente de su casa de corredor de ajedrez.

Son las diez de la mañana. Hace unos minutos Gladys, su empleada, salió a atenderme y me dijo que usted todavía no despierta, que vuelva a eso de las cuatro. A esa hora. A las cuatro. Lo voy a esperar.

¿Qué tanto son seis horas cuando hace años que muero por verlo? ¿Le pasó a usted que leyó a un escritor y soñó con tocarlo, así viviera al otro lado del mundo? Pues aquí me tiene. Leí algunos libros suyos en Colombia y ahora, después de algunos ahorros, muchos días y buses estoy en Santos Lugares esperando a que usted despierte.

De Santos Lugares sé que lo que usted dijo en una entrevista: que hace más de sesenta años era un barrio de gente obrera, modesta, en general trabajadores de los talleres Alianza del Ferrocarril San Martín; que aquí ha vivido desde entonces, alejado del caótico ambiente de Buenos Aires; que aquí ha escrito el total de sus obras, que aquí pasaron la infancia sus hijos y que aquí murió Matilde, su esposa, hace seis años.

Aunque lo mío, más que una tarea de periodista pretende ser una visita de lectora, temo que me pase como a la periodista del semanario Brecha en 1996 quien, después de confirmada una entrevista, recibió de usted una llamada cancelándola. Le dijo que tenía 85 años, que de pronto ocurrían hechos que lo destrozaban, que lo sumían en un dolor tan intenso que lo imposibilita para este tipo de tareas. Le dijo que Matilde, su compañera de toda la vida, estaba muy enferma. Le recordó que había perdido un hijo hacía un año y medio. Que no podía, no podía, no ahora. Que tal vez algún día, dentro de un año o dos, cuando estuviera menos adolorido.

Han pasado 10 años de eso. Ahora usted tiene 95 y yo tengo 22. Usted perdió a Matilde. Yo no puedo perder mis esperanzas de conocerlo. Yo no solicité ninguna entrevista, así que usted no me cancelará nada. Tengo dos opciones: irme o confiar en que lo veré. Me hacen juego unas palabras suyas: “no estoy aquí por azar, porque no hay azar en las cosas del espíritu: hay destinos, hay propósitos, conscientes o inconscientes”.

Pasan las horas. Mientras allá adentro usted se levanta, se baña, se viste y hace lo suyo, yo espero, espero, espero. Camino por Santos Lugares. Entro al Centro Cultural Ernesto Sabato al frente de su casa. Veo cientos de libros suyos en estantes ordenados, pero estoy bloqueada, no puedo leer. Voy a una cafetería. Hojeo el libro que viene conmigo desde Medellín. Preparo un cuestionario. No logro definir la primera pregunta, sé que debo presentarme, decir que vengo de lejos, ¿pero qué se le pregunta a Ernesto Sabato?

Mi recorrido por el pueblo coincide con la hora del almuerzo y la siesta. Hablo con un vendedor de revistas, le pregunto por usted, dice lo mismo que la señora de la papelería y la chica de los caramelos: lleva toda la vida aquí, es un personaje. Él… y… cuando salía con el perro…

Camino hasta el precioso Santuario de Lourdes. Rezo, ruego, Ay, Dios, que lo vea. De regreso a su casa no se me ocurre conocer o escribir algo sobre Santos Lugares. No es ese mi tema. Llego a su calle y lo espero sentada en las escaleritas del Centro Cultural. A las cuatro de la tarde toco por segunda vez el citófono. Contesta Gladys.

Koleia: Buenas tardes, soy la periodista colombiana que vino a las diez. Quería saber si don Ernesto puede recibirme.

La voz: No, no está.

Koleia: ¿No está? Pero… ¡cómo! Yo he estado aquí y no lo vi salir.

La voz: ¿Dónde aquí?

Koleia: Afuera, en las escaleras del frente.

La voz: No es verdad, yo salí y no la vi. Don Ernesto ya se fue.

Koleia: ¿Se fue? No… no puede ser… yo vine desde Colombia, sólo a verlo… mañana sale mi avión… usted dijo que viniera a las cuatro.

La voz: Pero se fue, acaba de venir el taxi por él.

¿No hay casualidades, don Ernesto? ¿A qué vine entonces? Entro a la tienda al lado de su casa y lloro. “¿Qué puedo hacer por vos?”, se ofrece su vecina la vendedora de caramelos. Y yo deposito sobre la vitrina mi libro de héroes y tumbas y lloro, no paro de llorar.

Insistencia:

Eso pasó ayer. Hoy es otro día. Otra vez, la mañana, otra vez la periodista en camino a la casa de Ernesto Sabato. Hoy no lo puede esperar tanto. A las cuatro de la tarde sale el avión que la llevará a Colombia. No puede quedarse un día más en Buenos Aires. No puede.

Se baja del tren en la estación Santos Lugares. Camina hasta la calle Severino Langeri. En la tienda de caramelos pregunta por un libro que debió dejar don Ernesto firmado para ella. La reconocen. Le dicen que anoche le entregaron el libro a la empleada, pero que aún no lo devuelve. La periodista se emociona y se asusta: se llevará una firma del escritor en su libro. Pero ¿a qué hora?

A las diez de la mañana toca otra vez el timbre. Gladys contesta el citófono.

Koleia: Buenos días… Soy la periodista colombiana que vino ayer a ver a don Ernesto. Dejé un libro en la tienda para que por favor él lo firme, o no sé si será posible verlo….

La voz: Sí, el libro aquí está. Cuando despierte le diré que lo firme, espere.

Esperar, esperar diez minutos, veinte, media hora hasta que llega un carro y se estaciona frente a la casa. Se baja una señora sola. Va a abrir la reja que da al corredor de ajedrez y al jardín de abedules, cuando la abordan.

Koleia: Buenos días… Disculpe señora, soy periodista. Vengo viajando desde Colombia hace cuarenta días por tierra. Sueño con darle la mano a don Ernesto. Vine ayer, hablé con Gladys, esperé todo el día y al final no lo vi porque me dijeron que se había ido. Mi vuelo sale esta tarde, tengo que volver a Colombia. Ayer dejé mi libro Sobre héroes y tumbas en la tienda, y les pedí el favor de hacérmelo firmar del escritor. Ahora me dijeron que el libro está adentro. Sólo quisiera saber si lo firmó y llevármelo.

La señora: Sí…Voy a ver si ya lo ha firmado, ya ves que acabo de llegar.

La señora abre la reja, entra y en cinco minutos sale. Llama a la periodista con una mano mientras con la otra abre la reja de nuevo: “Aquí tenés tu libro, ¿querés entrar?”

Buenos días

Aquí voy, don Ernesto, caminando sobre el ajedrez embaldosado de su pasillo, mirando de cerca la arboleda centenaria que es su sala de recibo, entrando a su casa, demostrando que “no hay casualidades sino destinos”, que “no se encuentra sino lo que se busca”.

¡Buenos días! Lo veo parado en una sala biblioteca. Tiemblo. No sé qué ropa tengo. Usted, jean desteñido, camisa blanca manga corta, tenis blancos y gafas de Sabato, da dos pasos a mi encuentro, lentos, cautelosos. ¡Oh, Virgen de Lourdes! Aprieto su mano de falanges delicadas, uñas cortas y arrugas en piel de durazno mallugado. ¡Tiene 95 años! La señora lo ayuda a acomodarse en su sillón, me pide que me siente y le dice que vengo de Colombia. Se retira. Comienza, pues, nuestra conversación, don Ernesto, a pesar de que usted no sepa quién soy yo ni a qué he venido.

Sabato: ¿Colombia? Oh, sí, sí, sí, lo he escuchado.

Koleia: Sí, usted estuvo ahí, como en el 83.

Sabato: Claro… yo estuve ahí… ¿Y vos me viste ahí?

Koleia: No, don Ernesto, no lo vi.

Sabato: ¿No? ¿Cómo no lo viste?

Koleia: No lo vi a usted.

Sabato: ¿Por qué?

Koleia: Yo todavía no había nacido…

No es por falta del cuestionario que se producen estos silencios. Estoy superando el impacto de tenerlo cerca. Sólo puedo mirarlo, ni siquiera sus libros alrededor me desconcentran. Lo miro a usted y lo imagino joven, paseándose con su esposa Matilde por las calles de Santos Lugares, con su perro, o sentado frente a su máquina de escribir atacando sus fantasmas, planeando el asesinato de María Iribarne, componiendo el Informe sobre ciegos, pintando los rostros oscuros de Dostoievsky y Virginia Wolfe.

Sabato: ¿Y cómo te interesaste para venir hasta acá?

Koleia: Porque lo he leído, don Ernesto, por sus libros…

Sabato: ¿Y cómo llegaste?

Koleia: Viajando en bus, por tierra, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina… un mes y medio así.

Sabato: Niña querida… ¿cuántos años tenés?

Koleia: 22

Sabato: Mirá… … … ¿Qué libro tenés ahí?

Koleia: Sobre héroes y tumbas.

Sabato: Sobre héroes y tumbas, dejá ver… Mirá qué lindo… –tiene en sus manos el libro que acaba de firmar y parece que lo ha olvidado– ¿Y vos has leído el libro?

Koleia: Sí, también los otros, El túnel, La resistencia… Pero este me impresionó mucho. Por eso estoy aquí.

Sabato: ¿Te impresionaste mucho?

Koleia: Sobre todo con el Informe sobre ciegos.

Sabato: Siento tanto cariño cuando has hecho una cosa así… ¿lo has leído en serio?

Koleia: Claro.

Sabato: Mirá vos…

Viene un silencio más largo, de casi veintiocho segundos. Aparece la señora con dos vasos de Coca-Cola en una bandeja. Los recibimos y usted corta el silencio.

Sabato: Te siento un cariño muy grande…

Koleia: Y yo… tanto que ni siquiera puedo hablar.

Sabato: Pero cómo no vas a poder hablar, querida. Después de estar… Hay muchas personas que me vienen a ver hace años. Y vos has venido hasta aquí, como ellos han venido… tantos seres humanos…

Llevaremos siete minutos sentados en la biblioteca, cuando desde otra habitación la señora grita: “Tati, que tiene un llamado”. En su casa usted es Tati. Usted no sabe quién lo llama, usted no quiere pararse a contestar. La señora insiste. “Allá está el llamado, allá está Gladys atendiéndolo, vaya agárrelo. Igual y la chica por un ratito vino a saludarlo, nada más, y es así”. Entiendo, la señora quiere que me vaya, pero usted me defiende: “Y es así, todo es así… han venido tantas personas, ¿por qué no va a estar ella más?

Vuelvo a nuestra conversación:

Koleia: ¿Todavía pinta? –ya sé que no, pero igual…

Sabato: Pintaba cuando era chico, tenía 13 años. Con mi madre. Mi madre tenía una cantidad de hijos, y después le llegó el final. Le tenía tanto cariño… bueno… he pintado y he escrito, he escrito en tantos lugares del mundo, he estado en diferentes partes de los países…

Koleia: Hay un personaje en Sobre héroes y tumbas, Bruno, que dice que por desgracia la vida la hacemos en borrador… Yo le quería preguntar si de ese borrador de la vida usted quisiera cambiar algo o agregarle algo que no haya hecho.

Sabato: He viajado tanto, he estado en tantas partes del mundo… Me han tratado con tanto cariño en estos años.

Koleia: ¿Entonces no cambiaría nada en ese borrador de su vida?

Sabato: Ahhh… tanto he vivido, en tanto tiempo que tengo… Tantas personas de diferentes partes del mundo han venido, han llegado hasta aquí… He estado en países diferentes…

La cortesía con que usted me contesta, lo silábico de su pronuncia, ese tono bajito que hace pensar que cada expresión es un secreto; sus manos, don Ernesto, todo en usted me inquieta. Esa frente atestada de hileras horizontales, profundas, repujadas y en línea con el par de cejas despeinadas que se elevan cuando habla, cuando me pregunta:

Sabato: ¿Y cómo supiste que yo vivía acá?

Koleia: Porque usted lo ha escrito…

Sabato: He estado casi toda mi vida en esta casa. He estado en tantas partes del mundo, pero vuelvo a Santos Lugares, Santos Lugares es el lugar donde he vivido y donde estaré muerto. ¿Dónde vivís vos?

Koleia: En Medellín.

Sabato: ¿Medellín?

Koleia: Sí, vivo en Colombia.

Sabato: Ah, ¡Colombia, vivís en Colombia! ¡Caramba! Qué cariño siento. ¡Vivís en Colombia! Llegan aquí tantas personas, vienen a verme desde tantos países.

Hace una semana estaba sentada en una banca del Parque Lezama imaginando que justo allí Martín conoció a Alejandra, en la primera página de Sobre héroes y tumbas. Soñé con los ojos abiertos que usted salía de entre los árboles y me preguntaba el nombre, y yo mentía.

Koleia: ¿Y Alejandra?

Sabato: Alejandra, cómo no… fue para mí la gran cosa que yo tenía, tuve, y… bueno… ni la foto de ella…

Koleia: ¿Usted relee sus libros?

Sabato: ¿Cómo?

Koleia: ¿Volvió a leer El túnel, Sobre héroes…?

Sabato: Claro, cómo no, los tengo, cómo no los voy a tener.

Koleia: Digo que si los vuelve a leer.

Sabato: Sí, cómo no, querida… yo escribí de acá, de acá y de allá, son todas cosas que tienen su importancia y… bueno…

Koleia: ¿Y qué va a pasar con todo eso cuando ya usted no esté?

Sabato: ¿Cuándo yo me muera, decís? Yo me moriré en cuanto te descuidés un poquito. Ves que tengo muchos años. Tengo cosas de diferentes países, obras tan importantes, y así es la vida, querida, así sucede con los escritores importantes que tienen la vida y… bueno… así es, es así, que he estado en tantas partes del mundo, tantas… pero finalmente he venido a estarme como para siempre en este país. El final, qué sé yo… Ya tengo tantos años, y en cuanto me descuide un poquito, me voy a morir, ¿qué te parece? –Se ríe, me conmueve– Y… bueno… es una broma, pero no digo las cosas de broma, porque es verdad así, no soy solamente yo, son todas las personas que hay en el mundo.

Koleia: Y ahora que usted dice que se va a morir, que sabe que finalmente todos nos vamos a morir, ¿no aparece Dios ahí, al final de su vida?

Sabato: ¿Qué decís?

Koleia: Dios…

Sabato: He dicho muchas cosas importantes… y bueno… al final terminé por refugiarme para siempre en esta silla.

Koleia: Y la música, ¿le gusta la música?

Sabato: ¿La música? ¡Claro! Me gusta mucho. Yo viví… mi madre que era… ha muerto, claro… me llevaba y a mi hermana, la mayor, nos llevaba…

Koleia: ¿A dónde?

Sabato: ¿Cómo?

Koleia: ¿A dónde los llevaba su mamá, a conciertos?

Sabato: Sí, sí, cómo no… Todas estas cosas son muy conmovedoras porque no hablo muy profundo, con mucha expresividad y… bueno, ahí está… Tengo muchos años, pero no soy ni sonso ni estúpido ni… Bueno, soy un tipo importante que está en el mundo y… bueno, así ha sido la cosa… he vivido en este mundo.

Koleia: Y ha vivido mucho…

Sabato: Cómo no, claro que sí, claro que sí, claro que sí. Después de haber vivido en diferentes partes del mundo, finalmente estoy aquí para siempre, para morir, claro… pero todavía estoy bien, bien caliente, no te creas que estoy frío.

La fría soy yo, don Ernesto. Miro el reloj y ha pasado media hora desde que me entregaron el libro firmado por su mano temblorosa, desde que pude tocarlo. Momento de irme. Abro mi bolso para guardar mi libro y usted mira adentro:

Sabato: ¿Qué tenés ahí?

Koleia: Mi cuaderno de viaje.

Sabato: ¿Ahí está todo lo que viviste?

Koleia: Falta escribir este encuentro.

Me levanto de la silla y trato de ayudarlo a levantarse, pero usted asegura que puede solo. La señora en la cocina advierte mi despedida y se acerca para acompañarme a la salida.

Koleia: Hasta pronto, don Ernesto.

Sabato: Hasta siempre.

Koleia: ¿Y ahora qué hará?

Sabato: Mientras tanto sigo, ya veremos cuando esté en otro mundo.

Hasta siempre

La periodista camina sobre el tablero: baldosa negra, blanca, negra, blanca y así, con las manos juntas a la altura de la boca como rezándole a la Virgen de Lourdes. Mientras sale, habla con la señora cuyo nombre no ha preguntado ni preguntará.

Koleia: Muchas gracias, muchas gracias.

La señora: No, por favor. Y… ¿qué impresión llevás?

Koleia: No sé… son tantas cosas. Lo conocí por sus libros… usted sabe. Me parece mentira que haya podido verlo, oírlo… Aunque ya no pueda hablar lo mismo.

La señora: Pero claro, está tan viejito. Es comprensible que por ahí se hace nebulosas, además él no durmió bien en la noche y es normal que hoy esté muy triste. Los sábados para él son muy tristes.

Koleia: ¿Por qué?

La señora: Imagínate un hombre que ha salido toda su vida. Hoy vienen chicos a la tarde, pero como no durmió bien entonces como que le cuesta pensar ahora, por ahí se pierde. También hay que entender que va a cumplir 95 años.

Koleia: De todas maneras conversamos.

La señora: Sí, sí, claro, la juventud le encanta.

La señora trabaja con Ernesto Sabato desde hace veinte años. Cuidó a Mercedes cuando se lisió, vio a don Ernesto aferrarse a la pintura y lo ve en estos días en los que no puede ni pintar ni leer. Le cuenta a la periodista que, para ser sincera, no comprende la literatura de Sabato como los demás la comprenden, porque lo ve “como humano, como el que come, el que duerme, el que va al baño, el que comparte con nosotras una taza de té en la cocina”.

La periodista pregunta con cierto pudor sobre lo que pasará con la casa cuando don Ernesto vaya adonde Matilde y su hijo, cuando entre estos abedules del jardín no quede sino el sonido fantasmagórico de unos dedos tecleando palabras o moviendo el pincel. Que probablemente será museo, dice la señora, y que abrirá las puertas a los lectores que vienen, como ella, de tantas partes del mundo a conocer el santo lugar de Sabato.

Matar al mensajero

La detención de Julian Assange ha puesto de manifiesto la incomodidad que para la geopolítica mundial ha supuesto la revelación de cables y más cables procedentes del Departamento de Estado norteamericano. Todo lo que salía de la Casa Blanca era, ora evidente ante los ojos de la opinión pública (“Gaddaffi es un hipocondríaco”), ora pura intuición diplomática (“José Blanco no mira a los ojos de sus interlocutores, no es de fiar”), ora revelaciones de alto salón (“Arabia Saudí busca una rápida intervención en Irán, antes de que el régimen de los ayatollás sea nuclear”).

En cualquier caso, los 250.000 cables salidos, o con destino, Washington ponen de manifiesto la obsesión de los sucesivos gobiernos estadounidenses por conocer cualquiera de los aspectos bajo los que se mueven los hilos de la política global. Ese síndrome bajo el que, tras los atentados del 11 de septiembre, EEUU ha buscado hilar los elementos que forman parte de la geopolítica. Demasiados intereses. Pero también demasiados miedos para que el puzzle político se venga abajo.

El instigador de esos miedos es Julian Assange, quien ha filtrado a todo el mundo, no sólo las suposiciones sobre determinados líderes políticos, sino también actos posados sobre la diplomacia silenciosa bajo la que se mueven los estrategas del Departamento de Estado. Ahora Julian Assange está acusado de presunto acoso sexual por parte de las autoridades suecas, leiv motiv por el que el circo mediático de wikileaks ha alcanzado niveles extraordinarios de seguimiento y opinión. Entre tanto las voces contra su figura, y a favor de su aprensión, no han faltado. Desde el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, hasta los cuerpos diplomáticos occidentales han aplaudido que Assange esté bajo custodia judicial.

Julian Assange deberá ser condenado si las acusaciones que contra él pesan son ciertas. Pero, la cuestión debería radicar en los motivos que han llevado a buscar contracorriente que el mensajero calle. La revelación de los secretos de Estado nos dan la idea, no tanto de cómo funciona la pesada burocracia diplomática, sino de la vulnerabilidad de dar luz a secretos funcionariales, tejidos bajo la tenue perspectiva de las embajadas.

La andanada de cables desvelados deberían enseñarnos que el top secret del cuerpo de embajadores ha quedado en evidencia, desnudo ante la interpretación del curioso. Las relaciones internacionales han quedado en evidencia. Pero en ese desnudo, también las relaciones internacionales han dado un gran paso al formar parte de este movimiento del conocimiento, al mostrarnos como se tejen las sociedades de la geopolítica: tan anheladas, pero también tan desangeladas. Como dos alphas chocando cuerno con cuerno.

Assange ya ha sido detenido. El mensajero ha callado, que no el mensaje. Los departamentos de Estado ya buscan nuevos candados.


Wikileaks y el peligro de la pérdida de libertades

Una verdadera revolución informativa y el frenesí periodístico está siendo causado por las filtraciones de Wikileaks sobre miles de cables entre las embajadas norteamericanas y el Departamento de Estado.

Es bien sabido que los EEUU tienen uno de los mejores (si no el mejor) cuerpo diplomático del mundo, con presencia mediante embajadas, consulados y oficinas de representación comercial en prácticamente todo el planeta. Toda una red cuidadosamente tejida con el objetivo de representar y defender los intereses políticos, económicos y militares, obteniendo todo tipo de información para ello.

A diferencia de las previas filtraciones, sobre las guerras de Irak y Afganistán, en las que ciertamente existió excitación, por parte tanto de los medios de comunicación como de sus lectores, y malestar mezclado con reproches por parte el Gobierno Norteamericano, la situación no había pasado de generar en los altos círculos políticos de Washington una especie de gripe estacional, sin embargo en esta ocasión el fenómeno es ya una pulmonía, debido a la exposición en un solo golpe de información comprometedora y vergonzosa que involucra a más de medio mundo.

Días antes de las publicaciones, Hillary Clinton se había comunicado con al menos una decena de sus homólogos pidiendo disculpas por adelantado (como si esto de avisar fuera a aminorar los enfados). Horas después de que empezaran a circular los comunicados por la red, las llamadas de Clinton se multiplicaban, en una carrera que si a este ritmo seguiésemos, no tendría otra opción que la de contratar un servicio hotline con cientos de teleoperadoras para que le gestionen apropiadamente todas las quejas o arriesgarse a quedar afónica y perder su juicio.

La filtración podría considerarse correcta o no, dado el carácter privado de los documentos, pero desde el punto de vista jurídico y bajo la perspectiva de la Constitución de los EEUU, difícilmente pudiera considerarse un delito haber hecho públicos los documentos. El primer Amendment garantiza entre otras cosas la libertad de prensa y de expresión.


Sin embargo, todo lo contrario parece estarse cocinando. Existen serios rumores de que los EEUU tienen ya lista o preparan una orden de búsqueda y captura en contra de Julian Assange fundador de Wikileaks, se habla de que solo están esperando el lugar y el momento preciso, que otorgue mayores posibilidades de extradición. Paralelamente, estamos siendo testigos del intento por todos los medios posibles de acorralar y estrangular a Wikileaks en la red. La semana pasada los servidores de Amazon dejaron de prestar el servicio a Wikileaks bajo el argumento de que se habían violado los acuerdos contractuales. Posteriormente Wikileaks fue abandonado por su proveedor de dominio debido a continuos ataques y su principal dominio Wikileaks.org ya no funciona.

En pocos días, el Gobierno norteamericano se está cargando las garantías legales de la libertad de expresión, una de sus principales tradiciones y pilares dentro y fuera de sus fronteras. Frecuentemente EEUU critica a todo tipo de gobiernos totalitarios, que censuran la libertad de prensa, China, Cuba, Venezuela, por ejemplo. ¿Pierde el Gobierno norteamericano autoridad moral para continuar haciendo estos señalamientos? En lo sucesivo ¿Qué actitud asumirá hacia este tipo de países? ¿Podría volver a criticarlos sin esconder la mirada?, en todo caso, no es difícil de imaginar el tipo de respuestas que encontraríamos.

Son graciosas las reacciones de algunos gobiernos al comentar sobre la forma con la cual los EEUU maneja su política exterior, cómo si no lo supiesen, como si ellos mismos lo hicieran de una manera distinta. Muchas de estas notas eran verdades sabidas por todos, como por ejemplo: las opiniones de altos dirigentes del PP y sus dudas sobre si Rajoy es el hombre adecuado para llevarlos nuevamente al poder en España, o el reconocimiento del gobierno mexicano sobre la posibilidad de perder ciertas zonas del país frente al crimen organizado, así como la corrupción y las luchas internas entre los distintos cuerpos de seguridad, en las que los triunfos de unos son vistos como fracasos para los otros… o la relación Putin-Medvedev en la que el primero es el macho alpha, quien toma todas las decisiones en el Kremlin. Otras, son más sorprendentes como la referente al limitado conocimiento que China tienen sobre Corea del Norte, así como una menor influencia sobre Pyongyang y la posibilidad de que los chinos aceptarían una reunificación de la península bajo dominio de Corea del Sur.

La historia va para largo y los partidarios de Wikileaks crecen en masa. El viernes 3 de diciembre The Guardian anunció una aparición online de Assange para responder a preguntas de los lectores, la sesión pudo llevarse a cabo, no sin el retraso de varias horas por la saturación de la web. Una de las preguntas giraba en torno a si existía alguna clase de segunda línea de activistas que pudieran continuar con la distribución de la información en caso de que el primer círculo de wikileaks fuera censurado. La respuesta fue que toda la información ya ha sido distribuida a de forma encriptada a más de 100.000 personas. De sucederle algo a los trabajadores de wikileaks, las partes clave serán liberadas de forma automática. Además comentó, que los archivos ya se encuentran en manos de múltiples organizaciones periodísticas [preguntaré a mi buen amigo Jaime Guisasola fundador de Periodismo Independiente, si estamos incluidos en este selecto grupo (sarcásticamente por supuesto)] entre las que pudiera imaginar por ejemplo a El País, Le Monde, The Guardian o DerSpiegel quienes fueron los primeros medios en publicar las filtraciones. Siguiendo la misma argumentación que pretende hacer el gobierno norteamericano, en la que Assange y wikileaks son criminales o por lo menos deben de ser combatidos por todos los medios posibles, haciéndoles la vida imposible por transmitir y publicar información confidencial y privada, ¿acaso estos mismos diarios también serán perseguidos por el Gobierno norteamericano? ¿Acaso cualquier diario que comienza a publicar parte de la información, tiene responsabilidades legales? ¿Acaso yo mismo, ya soy visto como un criminal por escribir en referencia a este tema y citando algunos de los comunicados? ¿Acaso tú también ya eres culpable por haber leído este artículo? Si así lo fuera, lo siento…