Este Madrid no es de fiar

Es cierto que esto es fútbol. Sólo fútbol. Pero a través de la grandeza que de esta pasión se desprende, se puede comprender el mutismo, el ensimismamiento, la desazón que ahora impera en el sentimiento madridista. El mismo que ha sufrido la peor de las iras: dejarse llevar por la emoción y el cosquilleo de un proyecto grandilocuente e inmenso, fabricado, firma tras firma, para otras hechuras, para días de pan y vino al sonrojo de la celebración. Este Real Madrid se urgió bajo el ocular del aficionado desencantado de Nanines, fichajes de tutelada comisión y proyectos desencajados al primer puñetazo. El nuevo proyecto de Florentino Pérez era un regalo para el electorado madridista. El votante tendría en la final de la Champions League del Santiago Bernabéu la antesala del éxtasis deportivo gracias a una plantilla construida a través de la chequera y de la necesidad, y que había propagado un proyecto de ensueño encaminado irremediablemente a la consecución de la décima en su propio territorio, abonado ya para la suerte de otros. Precisamente porque esto es fútbol, nada, ni sobre todo nadie, pueden predecir qué ocurrirá, cómo los acontecimientos suelen voltear las esperanzas o cómo los hechos pueden triturar los sueños. El del madridismo no sólo acabó de forma dramática, sino también compungida. Nadie, ni en la peor cabilación posible, hubiera imaginado una desazón de tal magnitud. Pero si la grandeza del deporte se mide por su capacidad de sorpresa, el fútbol no es menos en los azaroso de su éxito. Ha demostrado que el placer no se genera en el tapiz bursátil, sino en el césped, donde la chequera sólo cuenta por el nombre, no por lo íntegro de tus movimientos. El Madrid sufrió en lo deportivo una derrota cualquiera, no así a nivel institucional, donde el equipo se había configurado para gestas de mucha más enjundia. De ahí el terremoto interno. Fuera, el espectador, aún sigue boquiabierto. Porque todo ello pudo cambiar si un par de buenos recursos técnicos de los futbolistas del Real Madrid hubieran acompañado el buen primer tiempo madridista. En un perfecto ejercicio aritmético, los blancos se plantaron con el conocimiento de quien se sabe superior. Arrollaron desde el inicio a un rival desnortado por el miedo, sobreseído por las circunstancias de verse ante el equipo más caro del planeta, el gran favorito para recuperar la normalidad que la chequera le ha otorgado. Con todos sus solistas en liza, al Madrid sólo necesitó que Guti encendiese los focos y apuntase a la carrera de Ronaldo. Rápido, veloz, potente y patinador, el portugués es el prototipo de delantero que ninguna defensa sabe arrear. Así logró batir a Lloris, quien tras abrir las tijeras, vio pasar la pelota por sus piernas. Desde entonces, los de Pellegrini tuvieron la eliminatoria en sus pies. Concretamente en los de Higuaín, quien enfocó en la vanguardia, el empaque energético del equipo. Pero el argentino volvió a apocoparse ante las luces europeas: lanzó al palo en una ocasión clarísima tras superar al genial portero francés y se encontró frente a él en un mano a mano de arduo resultado igualmente. Ahí se acabó la chispa madridista. Ahí y tras la bofeta táctica de Claude Paul a la ilusión madridista. Colocando a Kalstrom como marcaje de Guti y retrasando a Toulalan al centro de la defensa, el Madrid se lanzó un paso atrás y la construcción madridista quedó huérfana de sentido. Fue un volteo al vendaval blanco que sólo pudo complentar impávido el achaque francés hasta lograr un empate que congeló las ilusiones del madridismo. El andamiaje preparado por Pellegrini se vinó abajo en un segundo tiempo que reflejó las vicisitudes de una eliminatoria en la que el Real Madrid sólo ha superado a un rival de calado infinitamente menor, en un tiempo de cuatro. Justo en el que no supo ver que el fútbol, precisamente por lo que conlleva tras de sí, no se construye bajo la esencia del dinero. Ahora queda la liga, premio menor para los gritos desprendidos con la euforia que palpan casi 300 millones de euros en fichajes. Los fastos hollywodienses quedan ahora para posteriores aventuras. El Real Madrid consumó el miércoles otro proyecto de ilusiones renovadas. Entonces era verano. Hasta que llegue el siguiente, Florentino aún tiene tiempo de aprender que el fútbol no siempre es oblicuo. A veces es transversal, y entonces este Madrid deja de ser fiable.

  2 comments for “Este Madrid no es de fiar

  1. portgasdace
    15/03/2010 at 00:02

    ajaja
    vaya diferencia este título con el de el madrid afila el cuchillo del buen fútbol
    después de verlo contra el lyon te diste de bruces con la realidad no??

  2. dtordable
    17/03/2010 at 09:03

    Jajajajaja si es cierto, eres un chaquetero! un dia te gusta y al día siguiente apesta. Pero que asco que da el Madrid. Siemore.

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