De profesión coaccionador

Hoy quería hablar de la coacción de conciencia más grande que jamás ha existido y que jamás existirá hasta que sea totalmente erradicada de nuestra sociedad. Me refiero a cómo permitimos cobardemente el adoctrinamiento de nuestros hijos por parte de la Iglesia Católica y cómo ésta mete en los niños pensamientos de infiernos y seres demoniacos que nos torturarán durante toda la eternidad si no hacemos tal o cual. Toda la historia de la humanidad ha estado marcada por las limitaciones que la Iglesia ha impuesto en todos los campos imaginables. Ya no es Galileo, ni la oposición de la Iglesia a cualquier avance en campo científico durante siglos y siglos, es que hoy en día siguen pronunciándose sobre temas que debería callar, cómo las afirmaciones hechas hace poco por el genocida de Ratzinguer sobre el uso del preservativo en África y todas las burradas que ha soltado por su santísima boca, continuando el genocidio que también defendía Juan Pablo II, que condenaba a miles de africanos católicos a morir de sida por la reticencia de éstos a usar el preservativo. En fin, que iba a hablar de la coacción de conciencia y me estoy desviando del tema. Es realmente triste ver a personas hechas y derechas creerse unas chuminadas impresionantes. Pero la Iglesia vive de eso. Vive de que te creas lo increíble y de defender lo indefendible. Viven a costa de gente que cree cientos de tonterías y que luego se ríen de un inocente niño porque cree en los reyes o en el ratoncito Pérez. A ver, tú te crees que has sido creado por un ser invisible y vives con respecto a unas enseñanzas que son irracionales hasta para la edad media. Crees que si cometes actos impuros que estén alejados del único fin de la sexualidad, que es la procreación, irás a un hoyo a quemarte. Tú, que crees toda esa bazofia, defiendes a un dios que según lo que se lee en el Antiguo y Nuevo testamento, podría perfectamente ser comparado con un loco esquizofrénico que disfruta matando a sus súbditos. Tú, que en realidad no es que creas todas estas cosas, es que te las han repetido tanto de pequeño que cuando alcanzas la madurez no te las puedes quitar de la cabeza. Cuando puedes pensar por ti mismo es demasiado tarde porque ya estás acojonado con el infierno y así año tras año permitimos que a nuestros hijos se le metan estos pensamientos en la cabeza que hacen que, aunque alcancen el total desarrollo de su mente, éstas ideas que les han metido una y otra vez, por parte de padres irresponsables que llevan a la iglesia a sus hijos desde pequeños porque ellos a su vez tuvieron unos padres irresponsables que enseñaron a sus hijos el temor de dios. Y es que todo ésto, cómo defiende gente cómo Patt Condell, no es más que un ACCIDENTE DE NACIMIENTO. Tu crees esa bazofia de la Iglesia porque has nacido en España y porque tus padres son Zutano y Mengano en vez de otros. Si hubieras nacido en Arabia Saudí creerías exactamente lo contrario y odiarías la fe que ahora abrazas con devoción. Si hubieras nacido en una tribu perdida del amazonas a lo mejor tu dios sería una piedra o una montaña, o las pelotas del líder de la tribu, si me permites la ordinariez. Todo lo que crees es un accidente, que se sigue imponiendo a los niños en la iglesia, colegios y todo se debe a una mente que está coaccionada casi desde el mismo momento en que eres bautizado, por una religión y una Iglesia a la que no le gustas, que cree que la humanidad es sucia, que necesita ser salvada. No es que tu Dios sea mentira, es que encima no le gustas nada. ¿Hay algo más gilipollesco?

Viene al caso todo esto de la coacción de conciencia, tras leer un ensayo de Immanuel Kant llamado ¿Qué significa orientarse en el pensamiento? Donde, además de una defensa a ultranza de la razón contra tanta mojigatería y contra tanta mierda de fe prescrita y contra tanto dogma alejado de la razón y de la investigación propia, habla de lo que antes comentábamos, de la coacción de conciencia por parte de la Iglesia. El gran Kant lo dice así: “La libertad de pensar se toma también en el sentido de que a ella se contrapone la coacción de conciencia; cuando unos ciudadanos se constituyen, sin violencia externa, en tutores de otros en cuestiones de religión, y en vez de argumento, merced a fórmulas de fe prescritas y acompañadas de un miedo angustioso ante el peligro de una investigación propia, saben desterrar todo examen de la razón en virtud de la anterior impresión ejercida sobre los espíritus”.

Es impresionante la dureza de este testimonio contra esos “ciudadanos” que se erigen en tutores de otros en cuestión de religión. Por supuesto Kant habla de una forma no violenta, ya que la Iglesia católica (al menos hoy en día) ya no mete de forma violenta sus ideas, sino que lo peor de todo es que la gente que se cree esta patraña, lo hace de forma consciente y con consentimiento de las partes. Aquí Kant nos quiere decir que no aceptemos nada por verdadero. Todos los seres humanos tenemos unas preguntas que hacernos, unos libros que leer, cosas que investigar, y no debemos aceptar esa fe que nos quiere ser impuesta de forma no violenta, a nosotros y a nuestros hijos, una fe que lleva escrita miles de años y de la que no se puede salir. Un dogma cerrado y excluyente, y todas esta preguntas que nos tenemos que hacer,¿ de dónde venimos? ¿a dónde vamos? quedan totalmente excluidas merced a un dogma. No hagas, no pienses. Todo lo que tienes que hacer y pensar, todas la preguntas que cada uno en base a la experiencia personal y a la búsqueda de la verdad, debe hacerse, es rápidamente cortado por el dogma. TODO LO QUE TIENES QUE PENSAR ESTÁ EN ESTE LIBRO. Así que nada de investigaciones propias y a seguir todos el mismo camino.

Kant afirma en este mismo ensayo que la fe es un sentimiento humano y que por eso lo entiende, pero que hasta la fe debe ser puesta en duda y que debemos tomar las cosas que de ella sean buenas y razonables y no aceptar todo porque sí. Porque así está escrito y porque no hay más discusión posible.

Toda esta coacción de conciencia, todas estas ideas que permitimos que se le metan a nuestros hijos en la cabeza y que les van a impedir desarrollar su pensamiento cuando tengan la capacidad de hacer uso de éste, nos va a pasar factura. Hay ideas que no merecen ni siquiera respeto. La fe es una de ellas y debemos desterrarla de Europa para poder avanzar sin barreras. Para mi gusto, está siendo desterrada poco a poco de Europa, ya que la gente conforme más avanza y sobretodo, cuanto más lee, mas se va alejando del concepto de religión y de fe. Por eso me jode tanto (esta es una idea que he desarrollado en otros artículos y que siento repetirme, pero me parece de vital importancia) cuando la Iglesia se va a por los más desfavorecidos. Cuando más avanza un país mas se aleja de la religión; cuánto más tiene la gente, más seguridad, empleo, dinero etcétera más se aleja del concepto de religión. Es curioso que donde más religión hay, donde más puritana es la gente y más fe tienen y mas comido el coco es en los países pobres; ya he defendido alguna vez que la relación iglesia – pobres es de amor mutuo. Cuánto más pobre es un país mayor arraigo de la religión tendrá. Miremos por ejemplo a Sudamérica, África o cualquier país no desarrollado o en vías de desarrollo. Cuánto menos tiene una persona más necesita una esperanza de que en otra vida todo va a ser de color de rosa y no habrá sufrimiento ni hambre ni cosas de las que preocuparse, por eso tanta y tanta gente hipoteca su vida por un dogma digno de hace 1500 años, por una fe que se opone a cualquier cosa que sea avance o progreso, abrazando a un dios vengativo y asesino, al que nos quieren vender como paradigma de lo bueno y de lo puro. Un dios despreciable con las manos manchadas de sangre. Hasta el peor padre del mundo perdonaría a un hijo que lo ha hecho mal. Este no. Este te castiga en el infierno eterno para toda la eternidad. Qué gran ejemplo de dios bondadoso y honorable. Qué gran modelo para nuestros hijos. ¿Cómo no se nos cae la cara de vergüenza de permitir que se metan a los niños estas ideas?, ¿cómo nos miramos al espejo mientras a nuestro hijo, o hermano, o primo, le meten en el colegio o en la iglesia o en la Cope (desde que se ha ido Losantos esta emisora da auténtica pena) esas ideas tan descabelladas y absurdas?. Dice el señor Patt condell que dentro de unos años (muchos años diría yo) cuando miremos atrás y veamos lo que creíamos, nos reiremos de nosotros mismos. También comparto su idea de que enseñar religión a los niños en su época más infantil, cuando absorben todo y se creen todo, debería estar prohibido y algún día será ilegal.

Todo esto que estoy diciendo puede parecer duro, pero no soy yo. Todo esto ya lo decía Kant en 1786, por supuesto con mejor estilo y maneras que yo, pero al fin y al cabo lo mismo. Por eso quiero acabar con el señor Immanuel Kant que de forma magistral acaba su ensayo ¿qué significa orientarse en el pensamiento? de la siguiente forma: “¡ Amigos del género humano y de lo que le es más sagrado¡ Aceptad lo que, tras cuidadoso y sincero examen, os parezca lo más digno de la fe, tanto si son hechos cuanto si son fundamentos racionales; pero no disputéis a la razón lo que la convierte en el supremo bien sobre la tierra: el privilegio de ser la última piedra de toque de la verdad. En caso contrario, indignos de esa libertad, la perderéis también con toda seguridad y a esta desgracia arrastraréis además a la restante parte inocente, que de otro modo acaso se habría decidido a servirse de su libertad en conformidad a leyes, y a servir así también convenientemente a lo mejor del mundo.”

Así que, iluminados varios, curillas de tres al cuarto y gentuza en general que vivís a costa del irracional miedo de los demás al infierno: idos todos a tomar por culo, y dejadme en paz. Quedaros con vuestro dios y con vuestra irracionalidad y creed lo que os dé la gana. Pero no os creáis detentores de la sabiduría, porque no lo sois. No os creáis defensores de la verdad, porque tampoco lo sois, y sobretodo, dejad de imponer vuestra fe de mierda en nuestros niños. Sé que queda mucho tiempo, quizás centurias, para que esto se haga realidad. Pero tranquilos, que todo llegará. Kant dixit. Y el Curreles lo firma.

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