Dame un Qassam y encontraré una justificación

Resulta paradójico que Israel celebre el lanzamiento de cohetes Qassam (un tipo de cohetes de metal relleno de explosivos) desde uno de los extremos de la Franja de Gaza, cuando esta acción ha servido de acicate para los sucesivos Gobiernos hebreos a la hora de aplaudir los ataques militares de sus nada apocopados soldados o en el momento de silbar y mirar hacia otro lado cuando la comunidad internacional exigía su disposición en la silla negociadora. La paradoja no radica en un acción militar como elemento de coacción frente al ataque palestino. No, eso no sería nada nuevo por otra parte. La gracia radica en que esta acción servirá a Netanyahu y los suyos (encabezados por el ministro de Exteriores, el ultra ortodoxo y  derechoso Agvidor Liebermann y en una concentración gubernamental un tanto diáfana) para airear el complejo entramado en el que se había metido.

Pero vayamos por partes para recorrer la gracieta de un conflicto interminable. EEUU, fiel aliado de Israel en la zona árabe (intereses ante todo geoestratégicos en los que Tel Aviv ocupa ese rol ancla en la región más inestable del mundo. El papel del lobby judío norteamericano y su presencia en cada una de las dos costas estadounidenses tampoco es baladí) rompe el mutismo alienante con el que ha venido actuando en el conflicto durante los últimos 25 años. ¿Por qué? Cuestión de ego. La visita del vicepresidente Biden a la región para impulsar las enésima vez negociaciones indirectas bilaterales, coincide con el anuncio de la contrucción de 1.600 viviendas en la parte este (la árabe) de Jerusalén, considerado por los mismos como capital indisoluble del futuro Estado palestino. Esa declaración supuso un mazazo a la diplomacia buenista del presidente Obama, quien desde su llegada a la Casa Blanca, ha enfocado sus esfuerzos en sofocar las desconfianzas que en ambos lados del conflicto despierta el uno sobre el otro. Sabe que el futuro en Afganistán y la actitud colérica de Irán dependen en buen grado del apaciguamiento en Oriente Medio. Aunque sólo fuera a medio plazo. Sin embargo, el cambio de Ejecutivo en Israel (de manos del Kadima -centro derecha- al Likud -derecha recalcitrante-) ha hecho un flaco favor al proceso, todo ello unido al estancamiento receloso del papel de ambos líderes y al agotamiento que parece reinar en cada esfera de este conflicto convertido en un puzzle de difícil encaje.

Este supuesto enfado diplomático desde la Casa Blanca provocaría el primer replicar norteamericano ante la actitud israelí, diferente en sus modos, no por ello no repetido durante los últimos años. Israel no ha permitido a EEUU aplicar la política del palo y la zanahoria tal y como lo ha hecho con otros socios de la región. Israel ha opuesto veladamente los intereses por la paz al ideal de los Ejecutivos hebreos en la construcción de asentamientos, una práctica continuamente repetida para la asfixia de la población árabe de Jerusalén este y Cisjordania. Por una vez, la ANP no era señalado de boicotear el embramado proceso de paz. Ahora, el lanzamiento de cuatro cohetes Qassam (parece que por parte de grupos sunitas próximos a Al Qaeda y enfrentados a Hamas en Gaza) sustentarán el discurso israelí para amparar sus construcciones y velar por la ampliación de las mismas. EEUU volverá a alinearse ante la condescencia hebrea. Sin quererlo, Netanyahu ha encontrado una justificación para amparar su política expansionista y no comprometerse con un proceso, ahora más que nunca, tan necesario como empozoñado. El Qassam puede ser su salvación: antaño para atacar, hoy para señalar. Quién se lo iba a decir.

  7 comments for “Dame un Qassam y encontraré una justificación

  1. danilovich
    22/03/2010 at 14:59

    Con la explicación de que “los amigos a veces tienen discrepancias” queda bastante claro a quién va a apoyar siempre EEUU en esta cruzada.

  2. portgasdace
    23/03/2010 at 02:29

    por mi como si los judíos hacen que palestina desaparezca
    demasiado se contienen

  3. HASSAN
    23/03/2010 at 08:41

    Me parece un planteamiento rácano del conflicto. La cosa va mucho más alla. Israel es el demonio.

  4. Anónimo
    23/03/2010 at 22:23

    Por supuesto que este texto no pretende analizar a fondo un conflicto de este calibre. Creo que sólo pretende analizar una nueva situación generada tras otro plan de asentamientos

    • danilovich
      24/03/2010 at 08:51

      Estoy contigo

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